Charla de Grupos Conexión

Life is better together.

Rompehielos:
¿Cuál es una etiqueta que has cargado (de tu pasado, tu familia, la cultura o incluso de ti mismo) que desearías poder borrar?

Cuando te sientes inseguro acerca de quién eres, ¿dónde tiendes a buscar tu identidad?... ¿en la opinión de las personas, en tus logros, en las redes sociales o en Jesús?

IDENTIDAD

Esta es la era más conectada en la historia humana. Podemos hacer FaceTime con alguien al otro lado del mundo en segundos. Podemos transmitir nuestras vidas, compartir nuestros pensamientos y estar conectados 24/7.

Y aun así… estamos viviendo en una de las épocas más confundidas cuando se trata de identidad.
Las personas ya no solo luchan con la tentación.
Están luchando con una de las preguntas más antiguas de la historia:
“¿Quién soy?”

La cultura sigue ofreciendo respuestas:
“Tú decides quién eres.”
“Reinvéntate.”
“Mira dentro de ti.”
“Sigue lo que sientes.”
Suena empoderador… pero muchas veces deja a las personas más perdidas que antes.
Y algo que debemos entender es esto: para muchos, esto no es rebeldía, es un clamor por pertenecer. Es una búsqueda de aceptación. Un intento desesperado por sentirse vistos.

Y aquí es donde la Iglesia debe ser clara y compasiva!
Nuestras puertas permanecen abiertas. Nuestros brazos permanecen extendidos. Las personas pueden venir tal como son… y Dios es quien transforma.
Lo que estamos enfrentando no es solo una crisis cultural.
Es una crisis espiritual de identidad. Y el enemigo ha estado usando la misma estrategia desde el Edén:
“¿De verdad eres quien Dios dice que eres?”
Porque si puede confundir tu identidad, puede debilitar tu propósito.
Por eso Pablo no comienza Colosenses con reglas. Comienza con Jesús.
Porque cuando Cristo ocupa su lugar correcto, la identidad se vuelve estable.

Aquí está la verdad que el Espíritu Santo quiere restaurar:
No eres lo que la cultura dice que eres.
No eres lo que tus heridas dicen que eres.
No eres la etiqueta que tu pasado te puso.
Eres quien Cristo declara que eres.

LA IDENTIDAD COMIENZA CON QUIÉN ES CRISTO

Antes de definir quiénes somos, tenemos que estar seguros de quién es Él…
Colosenses 1:15–16
“El Hijo es la imagen del Dios invisible… porque por medio de él fueron creadas todas las cosas…”

Pablo primero exalta a Jesús:
Jesús es supremo.
Jesús es Creador.
Jesús es Señor.
Jesús es el centro.

La identidad del creyente no proviene de emociones, luchas, experiencias o tendencias.
La identidad se forma en relación con Cristo.
Cuando Jesús no es el centro, la identidad se fragmenta.
Cuando Jesús es desplazado, el vacío se llena con cualquier otra cosa.

La Iglesia no necesita más tendencias.
La Iglesia necesita volver a la supremacía de Cristo.

📍 Pregunta de Discusión:
¿Qué voces (cultura, emociones, personas, redes sociales, dolor del pasado) intentan definirte más fuerte de lo que Jesús lo hace?

HAS SIDO TRASLADADO A UNA NUEVA REALIDAD

Aquí está la buena noticia: la identidad en Cristo no es algo que construyes, es algo que recibes.

Colosenses 1:13–14
“Porque él nos rescató del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de pecados.”

Mira los verbos: rescató. trasladó. redimió. perdonó.
Eso significa que tu identidad no es un proyecto que estás construyendo.
Es un regalo que Dios ya te ha dado en Cristo.

No vives para ganar identidad.
Vives desde una identidad que ya fue establecida.

Cuando las personas no saben esto, empiezan a buscar:
en la apariencia
en etiquetas
en grupos
en aprobación
en reinventarse

Pero ninguna etiqueta es más fuerte que esta verdad:
Eres hijo de Dios.

📍 Pregunta de Discusión:
¿En qué área sientes presión de “probar quién eres” o ganar aceptación, cuando Dios ya te ha llamado suyo?

NO DEJES QUE LA CULTURA CAMBIE TU IDENTIDAD

Pablo advierte a la iglesia que no quede atrapada por ideas que suenan sabias, pero que los alejan de Cristo.

Colosenses 2:8
“Cuídense de que nadie los cautive con la vana y engañosa filosofía…”

Algunas ideas están vacías… pero suenan hermosas.
Algunas filosofías son engañosas… pero suenan empoderadoras.
El mundo dice: “La identidad es fluida.”
La Escritura dice: la identidad es revelada por el Creador.

Y así sostenemos esto con verdad y compasión:
No ridiculizamos a las personas.
No atacamos ni avergonzamos.

Reconocemos que detrás de muchas expresiones hay dolor, confusión y un deseo de pertenecer.
Pero también permanecemos claros:
La identidad no se inventa.
No se redefine por la cultura.
Se revela en Cristo.

Colosenses 2:9–10
“Porque en Cristo habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y en él ustedes han recibido esa plenitud.”
“Plenitud” significa que no necesitas convertirte en otra cosa para tener valor.
En Cristo ya eres completamente visto, completamente amado y completamente aceptado.

📍 Pregunta de Discusión:
¿Cuál es un mensaje de la cultura que suena correcto, pero en realidad aleja a las personas de Cristo?

Reflexión Final y Aplicación

La cultura dice: Mira dentro de ti y reinvéntate.
El evangelio dice: Mira a Cristo y sé hecho nuevo.
La identidad bíblica no cambia con las emociones.
Está anclada en Jesús y asegurada por su obra consumada.

Esta semana, toma tiempo para:

Reflexiona – Identifica la Voz
¿Qué ha estado moldeando más tu manera de verte últimamente: Jesús, tu pasado, tus heridas o la cultura?

Recuerda – Eres Completo en Cristo
Lee Colosenses 2:9–10 cada día esta semana. Recuérdate: Soy completo en Él.

Actúa – Vive Desde tu Identidad
Elige una acción que refleje quién eres en Cristo:
perdona, muestra compasión, rechaza una etiqueta falsa, pide oración o declara verdad sobre tu vida cada día.

No necesitas reinventarte para tener valor.
Necesitas volver a Jesús para estar firme.
Tu identidad está segura en Cristo.

Oremos.