Muchas personas pasan años tratando de evitar su historia. Escondemos ciertas partes de ella, ignoramos recuerdos dolorosos o fingimos que algunos capítulos nunca ocurrieron. Pero la sanidad muchas veces comienza cuando dejamos de huir de nuestra historia y permitimos que Dios nos encuentre en medio de ella.
Esta semana nuestro invitado, el pastor Lipe Fernandez nos enseño cuatro verdades importantes: conocer nuestra historia, aceptar nuestra historia, redimir nuestra historia y compartir nuestra historia. Dios no puede redimir aquello que nos negamos a sacar a la luz. Él ya conoce cada capítulo, cada fracaso, cada decepción y cada herida. La invitación no es esconderlo. La invitación es rendirlo delante de Él.
Aceptar nuestra historia no significa aprobar todo lo que ocurrió. Significa reconocer la realidad y permitir que Dios obre dentro de ella. Cuando dejamos de fingir, la sanidad puede comenzar. Empezamos a descubrir que Dios estaba presente incluso en las temporadas donde nos sentimos abandonados.
Romanos 8:28
“Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman.”
La meta no es glorificar nuestro dolor. La meta es reconocer la fidelidad de Dios a través de él. Cuando miramos hacia atrás a través de la gracia, muchas veces descubrimos que Dios estaba escribiendo una historia de redención mucho antes de que pudiéramos verla.
📍 Pregunta para conversar:
¿Qué parte de tu historia ha sido la más difícil de aceptar y cómo has visto a Dios obrar en esa área?