Charla de Grupos Conexión

Life is better together.

Rompehielos: Responde estas preguntas con tu grupo…
¿Para qué cosas siempre llegas temprano (y por qué)?
¿Para qué cosas sueles llegar tarde?

El MÁS IMPORTANTE

Vivimos en una cultura que trata el tiempo como si fuera flexible, especialmente cuando se trata de lo que más importa. Pero la verdad es que algunos de los arrepentimientos más profundos de la vida no vienen de haber hecho lo incorrecto… vienen de haber esperado demasiado para hacer lo correcto. Tarde para escuchar. Tarde para pedir perdón. Tarde para abrazar. Tarde para obedecer.
Esta semana, Dios nos recordó algo clave: Dios no solo nos llama a estar presentes, nos llama a llegar a tiempo. Porque estar “ahí” no es lo mismo que estar “ahí cuando realmente importa”.

Salmo 122:1
Yo me alegré con los que me dijeron:
    «Vamos a la casa del Señor».

Hebreos 10:24–25
Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. 25 No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacer algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca.

La idea es simple pero poderosa: la iglesia no es un evento al que asistimos. Es un cuerpo al que pertenecemos. Cuando constantemente llegamos tarde o nos desconectamos antes de tiempo, no es solo un hábito personal… silenciosamente va formando la cultura de todo el cuerpo. Y Dios nos está llamando a algo más alto. No desde la culpa, sino desde el amor. No desde el legalismo, sino desde el honor. Cada reunión es una cita santa con Jesús.


Llegar Tarde Cuesta Más de lo que Admitimos

Esta semana el pastor Josué dijo algo muy profundo: “Muchas de las pérdidas más dolorosas de la vida no suceden de la noche a la mañana… suceden cuando llegamos tarde.”

Tarde a la vida de tus hijos. Tarde a la salud de tus relaciones. Tarde al momento en el que Dios estaba tratando de llamar tu atención.

A veces pensamos que tendremos más tiempo, pero la verdad es que las puertas no siempre permanecen abiertas para siempre. El amor que postergas, el perdón que retrasas, la conversación que sigues empujando para después… puede convertirse en el arrepentimiento que cargas más adelante.

La invitación de Dios no es presión, es misericordia. Es Dios recordándote: “Aún estás a tiempo. Ven ahora. Responde ahora. Preséntate ahora.”


Proverbios 27:1
No te jactes del día de mañana,
    porque no sabes lo que el día traerá.

Efesios 5:15–16
Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios, sino como sabios, 16 aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos.

📍 Pregunta para platicar:
¿En qué relación o área de tu vida el “después” se ha vuelto un hábito… y Dios te está empujando hacia el “ahora”?

El Honor Siempre Tiene un Costo

La historia de David y Arauna es una clase magistral de adoración. David pudo haber tomado la tierra y los animales gratis, y todos lo habrían llamado un milagro. Todos habrían dicho: “¡Es Dios!”

Pero David tenía otra mentalidad: “No ofreceré al Señor mi Dios algo que no me cueste nada.”
Esto no se trata solo de dinero, se trata de valor. El honor siempre cuesta algo: tiempo, comodidad, conveniencia, orgullo. La adoración verdadera no es la que se ajusta a tu agenda… es la que demuestra tus prioridades. David nos enseña que cuando realmente valoras a Dios, no buscas la versión más barata de la obediencia, buscas la más verdadera.

2 Samuel 24:24
Pero el rey respondió a Arauna:

—Eso no puede ser. No voy a ofrecer al Señor mi Dios holocaustos que nada me cuesten. Te lo compraré todo por su precio justo.

Fue así como David compró el lugar donde se limpia el trigo y los bueyes por cincuenta siclos[a] de plata.

Romanos 12:1
Sacrificios vivos

Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual,  ofrezcan su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.


En nuestra fe, muchas veces buscamos atajos disfrazados de bendición. “Funcionó.” “Se abrió la puerta.” “No me costó nada.” Pero no toda puerta abierta conduce a la obediencia. A veces Dios nos permite elegir entre lo fácil y lo que honra. David entendió que la adoración sin sacrificio puede verse espiritual, pero no tiene peso. La adoración real deja evidencia: cuesta tiempo, atención, humildad y esfuerzo. Y Dios siempre responde a una adoración que cuesta algo.

📍 Pregunta para platicar:
¿Qué “costo” has estado evitando últimamente (tiempo, una disculpa, disciplina, esfuerzo) que en realidad podría ser la puerta a tu crecimiento espiritual?

La Iglesia es un Cuerpo, No un Programa

“La iglesia es un cuerpo.” Esta frase debería cambiar completamente nuestra perspectiva. Cuando tratamos la iglesia como un programa, llegamos cuando nos conviene. Pero cuando entendemos la iglesia como un cuerpo, reconocemos que nuestra presencia importa.

Cuando vemos la iglesia como un servicio al que asistimos, la puntualidad se siente opcional. Pero cuando la entendemos como un cuerpo al que pertenecemos, el tiempo se vuelve relacional. Cada miembro importa. Cada presencia suma. La adoración no es una presentación en un escenario, es una ofrenda colectiva que se levanta desde toda la sala.

También hay algo más profundo detrás de la impuntualidad constante: independencia. Es una forma silenciosa de decir: “Me involucro cuando yo esté listo,” en lugar de, “Pertenezco a algo más grande que yo.” Pero el evangelio nos mueve de la independencia a la interdependencia. No nos reunimos por conveniencia, nos reunimos por conexión. Y cuando la iglesia se reúne a tiempo, unida en adoración, algo poderoso sucede. La unidad se profundiza. La presencia se intensifica. Y Dios es honrado no solo con nuestras canciones, sino con nuestro compromiso compartido de llegar juntos.

Romanos 12:5:
 también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás.

Mateo 18:20:
Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

📍 Pregunta para platicar:
¿Qué patrón o hábito sientes que Dios te está invitando a cambiar?

Reflexión Final y Aplicación

Vivimos en un mundo donde la información es instantánea, pero la transformación es opcional. A Dios no le impresiona cuántos mensajes hemos escuchado, cuántos versículos memorizamos o cuántos podcasts consumimos. Él busca vidas que realmente estén siendo transformadas.

La verdadera sabiduría no es solo conocer la Palabra, es permitir que la Palabra te lea, te confronte y te rehaga desde adentro hacia afuera. En medio de esta temporada llena de ruido, compras, eventos y luces navideñas, Dios nos está invitando a algo más profundo: dejar de fingir que somos “sabios” y comenzar a caminar en una sabiduría real, humilde y obediente.

Esta semana toma tiempo para:

Reflexionar – ¿Dónde he llegado “tarde”? Pregúntale a Dios con honestidad: “¿Dónde he estado postergando lo que realmente importa?” Piensa en lo espiritual, relacional y emocional.

Recordar – Esta es una Cita Santa. Recuérdate: “La iglesia no es un evento al que asisto. Es un cuerpo al que pertenezco.” Cada reunión es una oportunidad para adorar, sanar, crecer y animar a otros.

Actuar – Haz un Cambio Específico. Elige un paso práctico esta semana… prepara tu corazón la noche antes de la iglesia, siéntate antes de que comience la adoración, escojo servirle a Jesus con tu iglesia, quédate hasta el último momento de oración. Escoge un cambio que honre a Dios con tu tiempo.

Oremos.